Futbolero, futbolera

Son aquellas personas que son fanáticas del futbol. Generalmente son hombres y se les reconoce su gusto por este deporte, no por jugarlo o practicarlo, sino por usarlo de pretexto para platicar o mantener una conversación, flojear, emborracharse o simplemente escapar de su realidad.

El futbol (o fútbol) es, junto a las telenovelas y otros distractores, el culpable de que poco más del 90% de la población mexicana se encuentre en un estado de embrutecimiento, ignorancia, conformismo y apatía hacia otros temas que deberían ser de mayor interés público. Esto lo saben gobernantes, políticos, empresarios y comerciantes, quienes han sabido explotar el gusto de la población por este deporte, poniendo en práctica la locución peyorativa de "dar al pueblo pan y circo".

Es descrito por algunos detractores como "un deporte para nacos", debido a las personas que llevan al extremo su fanatismo por este deporte y que en su mayoría pertenecen a una clase social económica e intelectualmente baja. El fanatismo por este deporte es una costumbre que se transmite de padres a hijos por varias generaciones. Muchos niños comienzan a jugarlo en la calle, alternando con muchachos de otras edades y aprendiendo colateralmente sus malas costumbres y vicios.

Está comprobado que el fútbol mueve muchísimo más dinero y más gente que una protesta o manifestación civil. Los jugadores profesionales de este deporte ganan enormes sumas de dinero en cada contrato gracias al público aficionado, que prefiere a veces quedarse sin comer un par de días para ver jugar en vivo a su equipo favorito en alguna final o eliminatoria.